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Mostrando las entradas de julio, 2024

Pandemia

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I Hace unos años, cuando internet empezó a ser pensado como parte de una infraestructura cotidiana,   nuestra casa de la infancia apareció en los mapas. Es curioso cómo esa marca coincidió con  el momento exacto en el que la casa dejó de existir. Todo alrededor permaneció exactamente igual que cuando lo dejamos: la cancha de fútbol, el mármol en la entrada de la casa de Goyo, el árbol en la vereda, casi cayéndose sobre el cordón, el limonero, como frontera entre la casa y el patio y el inconfundible canto del “bicho feo” a la hora de la siesta. Incluso yo, sigo mirando el naranjo del jardín con la esperanza y la convicción de que hoy sí, finalmente, tal vez la niña que fui se vuelva a sentir en casa. II ¿Dónde moran esas vidas, una vez que los espacios se deshabitan? III Mi abuelo, en sus últimos años de vida, empezó a hablar con sus 7 hermanos y con, Rosa, su mamá. Se reía con Juan. Se lamentaba por la forma en la que Juana había muerto,  con un rosario en el respal...

Mover las aguas.

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Osteopatía Alguien me mueve los huesos y el agua brota a mansalva. Lo contenido a veces duele más que la falta.  ¿Qué sentis? Alivio. No salí del ahogo, pero percibo cómo  el aire entra y se expande  a su propio ritmo. No podés esconder tu corazón ni desconectarlo de la imaginación. Si tu mente y tu corazón tienen el don de sondear las profundidades y alquimizar la vida, ¿por qué cerrarlo? Puse mi corazón al servicio de egos demasiado rígidos, demasiado grandes. No dejes que te apaguen el brillo, dice mi nona desde el otro lado. Desciendo a lo desconocido a través de la poesía. Tejo una escucha que precisa del contacto en el descenso y en ese gesto de resguardo y cuidado, algo se revela.  Hay que hacer un nido con las manos para que aquello que se resiste a ser nombrado,  salga de las tinieblas.  La poesía salva y construye antídotos  la vida se trama y se expresa en múltiples direcciones.  ¿Quién define la ley? Poesía y desacato, como propone Mar...

El temblor

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Querida Juli, Mañana el viejo mundo estará más cerca tuyo y también lo hará algo de ese deseo sostenido de mientras tanto en la tierra  Te deseo que todas las cosas que te convocan, estén repletas de poesía.  Te hice esta postal para que tengas cerca la piel suave de Elvira, reconfortándote en este sueño.  

De-cantar resonancias compartidas al resguardo de la luna

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¿Cómo ha sido la infancia de mi padre? ¿Cómo ha sido cuidado, recibido, mirado ese niño? Estas preguntas me han visitado ayer, mientras me dejaba moldear por la arcilla.  La piel me ha recordado la conexión que sentía con él, aún sin conocerlo y aunque nunca he justificado el abandono, ese gesto resguardado en la memoria somática, de saberme a salvo, amada, deseada, se ha presentado. No viene al caso narrar esta historia, sobre su huida, su abandono, mis fantasías infantiles, el viaje que supuso eso en la adolescencia, el reencuentro 30 años después.  Pero cuánto importa llegar a esos encuentros -sean en presencia física de ambas partes o en viajes curativos-  habiendo mirado a la cara nuestra propia historia y habiendo asumido esa parte nuestra que es el padre, es decir, la autoridad, e; permiso, la apertura,  y ese otra que es la madre, la protección, el resguardo, lo nutricio, el adentro.  Qué importante poder hacer preguntas que no nos sitúen en el cent...

Memoria de árbol

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  Versión I Un camino entre huellas y memorias lo que asciende fue primero semilla  al reparo de la luz. Hay un halo invisible que nos conecta  con el manso correr del río una memoria hecha de agua que roe toda aspereza para que podamos movernos entre las piedras. Un cuerpo fisurado puede adentrarse  en sus propios fragmentos, sólo  cuando  el animal, cansado ante el peligro,    ya no está al acecho. Hay que ir hacia el sueño, me dijiste, para convertir el límite en posibilidad. No hay raíz que no haya crecido salvaje  en su deseo ante la vida Lo intacto en cada una  es la llave que precisamos invocar para que el veneno  pueda ser la dosis justa  de nuestra propia medicina.

Anotaciones imprevistas

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Llaves.

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  Yo también quiero una metamorfosis de mis tormentos. Estoy hecha de gestos. Pero cómo conectar con el cuerpo  cuando me azotan de lejos la deshumanización recibida . PARÁSITO, PARÁRSITO, PARÁSITO. Para - sito. Para: una preposición para el movimiento.  Sito: fundado. Refundamos nuestras vidas  moviéndonos de la repetición.  Para refundar mi propio cuerpo preciso tratarme amablemente.  Pero no es el cuerpo el que precisa refundarse, es mi vínculo con él. Aqui el depredador,   animus patriarcal de todos los descuidos. HARTA. Descolonizar les tiranos.

escenas

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Tengo el corazón en la mano ¿quién soy luego de este descenso? No soy nada .  Nunca seré  nada .  No  puedo querer ser nada .  Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo. Pessoa me visita. Sí, no soy nada.  Me asiento en el vacío.  Soy todos los sueños a la vez, aunque no los vea. Avanzo a media luz, entre la espesa nebulosa.  No quiero apresurarme todavía.  Sé que no he salido de la sombra. Las piedras, los árboles,  no tienen el más mínimo apuro ni el más remoto deseo, de ser algo más. echo flores como quien remonta un barrilete  para verlo bailar Innana aguarda desnuda sostenida en el aliento de la vida. Es un hilo, frágil. Y muere. Ereshkigal, en pleno duelo, en pleno parto gime, y grita su lamento. Hay dos criaturas, nacidas del dedo de Enki, que gimen y gritan con ella.  En el inframundo Ereshkigal se lamenta: “¡Oh, oh, mis adentros!” Y las criaturas se lamentan: “¡Oh, oh, tus adentros!” Una y otra vez, e...