Soy una poesía
Hoy una mujer en el subte
se susurró bajito,
con la suavidad que se alcanza
cuando nos sentimos a salvo.
No fue inmediato,
precisó buscarse en el reflejo de la ventana,
mover los brazos,
acomodarse la bufanda,
hacer una leve flexión con las piernas,
dejarse llevar por el movimiento del andén
hasta encontrar el propio ritmo.
Me pareció verla sonreír con la ternura
de quien se rencuentra con lo entrañable.
Y entonces, casi como si se hubiera descubierto
por primera vez,
acarició su propio reflejo y murmuró
Soy una poesía

Comentarios
Publicar un comentario