Saberes para naufragar lo por-venir.
Saberes para naufragar lo por-venir.
Hilvano pensamientos como coordenadas. No sé si puedan orientarnos en el largo plazo pero, al menos, quizás nos abran una sensación de refugio y cobijo.
Hablo de hilvanar porque el borde de cada puntada nos une y nos prepara para lo que coseremos luego. Además, la trama del hilo conecta las manos con cada trazo que nos antecede y con cada nudo que nos precede. Por eso siento cerca a nuestras abuelas y madres, con sus labores generizadas por décadas, y a esas otras madres y abuelas que han sabido bordar memoria, verdad y justicia en sus pañuelos.
Hay en estos gestos una lengua que convocamos y evocamos en estos momentos. Una lengua tejida de relámpago, decía val flores, que precisa ahora, más que nunca, reconstruir los refugios para que la vida no corra el riesgo de destejerse para tantas generaciones de especies, incluida la nuestra.
Pensé entonces en un costurero que pudiera recuperar y nutrir el "Kit de Supervivencia" como forma de (auto)cuidado que proponía Ahmed.
1. Abrir el costurero requiere de generar un espacio, una pausa para pensar. Nos damos y hacemos tiempo. Respiramos la incertidumbre y el abismo social en el que estamos. ¿Qué fugas trae el encuentro con otres? ¿Hacia dónde y con quiénes entramos en contacto? Y los cuerpos, ¿cómo se entraman? ¿cómo y qué sienten? ¿cómo le hacemos lugar al duelo?
2. Nuestro costurero revela herramientas, gestos, materiales que nos dan la bienvenida. ¿Cómo y con quiénes reconstruir nuestros refugios? Mi primer aliado es un dedal. Todo buen dedal guarda un delicado equilibrio entre la fuerza y la protección: empuja la aguja con el dedo del corazón
3. Si nos toca caer, hay que seguir a Juarroz: si nos toca caer y no podemos elegir dónde, hay que 'doblar algo más que una coma / en un texto que no podemos corregir'.
4. Vuelvo al costurero como aquello que contiene. Pienso en esa foto que tomé en el sur hace tan poco y que dice tanto sobre lo minúsculos que somos y lo imposible que es sobrevivir sin varies otres que nos contengan. ¿Qué afectos nos sostienen a salvo, nos enternecen, nos obligan a ser mejores? ¿qué paisajes? ¿qué entornos precisamos acoger, resguardar y cuidar como si fueran una parte indisociable de nuestro cuerpo?
6. Dejar que la existencia salvaje me muestre de lo que estoy hecha.
7. Saberes de la afectación: dejar con-mover. Aceptar la fragilidad y vulnerabilidad compartida como punto de partida. Que no nos (sigan) anestesiando ante la injusticia. ¿Cuántas generaciones humanas y más que humanas precisamos para trazar límites?
8. Desmedicalizar y despatologizar el malestar: hasta que no nos sentemos con nuestros dolores, nuestros duelos, probablemente haya un límite que no podamos poner.
9. Cartear el error, la demora, el desborde como apuesta de lo que, aún, podemos y debemos pensar con otres.
10. Saber y tramar las redes
(en proceso)

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