XI



XI

Tengo un cansancio como si me hubiera caído un país entero encima. Ayer ganó, al margen del candidato, un proyecto que sostiene que algunas vidas, algunas muertes, algunas identidades, algunas lenguas, valen más que otras. Y que está bien aniquilar la diferencia, devastarla, fragmentarla hasta desaparecerla.

Sería mentira si no reconociera, en la raíz de esa tristeza profunda, una incomodidad más antigua por no haber podido torcer -un poco siquiera- la desigualdad y la deshumanización en la que estamos. sumides hace tanto 

No es que no comprenda cuán efectiva es la violencia estructural a la que,  día tras día, estamos sometides. Pero siento que nos debemos construir espacios colectivos para reflexionar sobre cuánto tiempo más nos vamos a bancar, por fuera de nuestros privilegios (sean cuales sean), que lo común sea un privilegio, que los derechos sean una ficción para tanta gente, que el derecho a futuro sea más un slogan que algo posible en la vida de tantas generaciones (habidas y por haber) 

Estamos aterrados de lo que viene, desconcertados, profundamente entristecidos. Ya sabemos que lo que viene es difícil y que los refugios y las trincheras se sostienen con cuerpos que vienen cansades y apaleades…porque esto que hoy se expresa, ya viene estallando en las aulas, en los barrios, en los espacios de laburo y en las ollas que no llegan a cubrir el hambre. 

Hace tiempo que ciertas formas de la precariedad y desigualdad vienen siendo producidas, inducidas  y recrudecidas políticamente. Me duele -aunque francamente no sé bien cómo se equilibra eso- que nos hayamos acostumbrado y / o resignado a votar lo menos malo sabiendo que es a costa de otres. Creo que precisamos contactar con este pozo oscuro, sentarnos un rato en este duelo sin correrlo. 

Algo de eso también nos legan nuestras madres y abuelas: no es corriendo la realidad que se construye la justicia, la esperanza, es persistiendo en construir gestos sin precedentes a partir de mirar el horror a la cara y de dejarnos (con)mover con lo que emerge desde allí.

Ojalá podamos generar rumbos y matices más (que) humanes para todes, aprender a cartear imaginarios políticos al resguardo de la afectación mutua, el cuidado y el afecto; generar espacios de encuentro en el que podamos no solo subsistir desde / en el margen sino existir plenamente.


 

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