El extraordinario cotidiano.
Quisiera poder regalar esa sensación de sentirme abrazada por las flores,
naciendo a orillas de una rama,
me dejo ser al borde del abismo
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Fuimos varies quienes nos detuvimos ante su fiereza
sin saber muy bien el nombre.
Yo me animé a decir que tal vez era un lapacho, pero el señor, convencido me dijo
que no es época.
También me agradeció porque hace 20 años vive en esa cuadra y jamás se detuvo a mirar el árbol.
¿Por qué será que sólo podemos detenernos ante lo cotidiano, eso tan minúsculo y pequeño, cuando alguien más lo convierte en extraordinario?
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