Ejercicios de escritura en un taller.
A veces estoy fuera del tiempo. Más adelante, más atrás. Me muevo en esa temporalidad dependiendo de lo que necesito. A veces es distinto de lo que deseo. Creo que con el correr de los años estas dos temporalidades están aproximándose a una integración. Y eso tiene su raíz en la energía como ancla pero también como algo que sé escuchar. Es el cuerpo, es la emoción y a todo eso le dedico tiempo, espacio, mente, espíritu. Ya no preciso anhelar el futuro y evocarlo como algo digno para mí. Invierto este tiempo, esta energía, presente, la ofrendo para que este mundo sea digno y armonioso para otres. Reconozco que vivo bastante parecido a lo que deseamos. Interrogamos la incomodidad. La lloramos también. Respiramos la falta de aire cuando hace falta. Aprendemos a reírnos de las cosas más simples y a agradecer que podemos abrazarnos y abrazar a otres. No exiliamos el dolor, aunque lo hayamos hecho. No tememos nuestros fantasmas, tampoco nuestros miedos. Ellos también han sab...