Apuntes sobre investigar


El primer día que estuve en la Cooperativa Reciclando Sueños (La Matanza) me sorprendieron dos cosas: la enorme infraestructura material en la que se desarrolla la vida cotidiana y el “caos” de materiales, montañas de basura, máquinas, personas y procesos con los que contacté en unas pocas horas. Salí de ahí con una sensación de entusiasmo, alegría, cansancio y mareo, confiando que algunas de las fotos que había tomado como parte de un registro curioso, podían contribuir a ordenar el mapa.

Hubo una imagen que me resultó particularmente sugestiva. La foto pretendía documentar una prensa caliente, protagonista en muchos de los procesos de experimentación e investigación sobre materiales sin mercado que la cooperativa desarrolla desde hace más de 15 años y, efectivamente, lo lograba. 

La imagen muestra una prensa en reposo, con su tapa levantada, la palanca de presión  enfilmada, una tela que recubre el piso de la prensa. En el extremo izquierdo, hay un pote de telgopor con pedacitos de goma eva de color. Dentro de la prensa unos tomos Kapelusz sobre “Geografía General” y uno de Domingo F. Sarmiento titulado “Método: LECTURA GRADUAL”. 

El guiño y la resonancia me (a)parecieron, desde entonces como grandes compañeros metodológicos. La resonancia permite pensar en lo indispensable que se vuelven las pistas -muchas veces fragmentada en materiales, relatos, historias, gestos, vestigios, personas- para situar un problema de investigación en ese paisaje en el que la cooperativa se inserta, en el que me inserto como investigadora y en el que lo hace esta investigación. 

En este sentido, mi trabajo de campo se enmarca en un equipo de investigación dirigido por el Dr. Sebastián Carenzo, que cuestiona los modos de construcción de conocimiento como un imperativo de "investigadores/as", mapeando modos colaborativos que amplían lo que entendemos por diseño (Carenzo, y Schmukler, 2018), por conocimiento (Carenzo y Trentini, 2018; 2020; 2022), por cultura material (Carenzo, 2011, 2014). Sin embargo, esta ampliación no debe pensarse en términos de una romantización de la precariedad (Butler, 2010; Puig de la Bellacasa 2011; Haraway, 2020)  ni tampoco en términos de una alternancia de jerarquías, sino de formas superpuestas que se hibridan, tensionan y desafían eso que Trentini (2020) inscribe como siendo parte de una ontología occidental hegemónica. 

El guiño, en cambio, opera como una suerte de confirmación interna de que estamos en el lugar correcto. Esto no implica que se puede acceder al mapa completo sino que las trayectorias de múltiples componentes e intereses encuentran un espacio donde entretejerse (Ingold: 2012) para, desde allí, empezar a revelarse. 

Esta tesis versa alrededor de los mundos formativos que se han ido componiendo desde ese momento, incluso cuando eso no parecía estar dentro de los planes de la propia cooperativa más aún,, cuando yo no alcanzaba todavía a entender los modos en los que todos esos mundos -humanos y más que humanos- se imbricaban y constituían de manera recíproca lo que hoy entiendo en términos de un locus de innovación pedagógica.

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Investigar, sostener abierta la apuesta por aquello que no podemos resolver antes de tiempo. Sostenernos  inamovibles en el límite: por aquí no pasarás. Hasta aquí. Este es mi límite.

Mi cuerpo me avisa: hay que saber soltar a tiempo. 

Tener el corazón abierto, seguir ese pulso vital ha sido una apuesta y un gran sentido de orientación. 

¿A la expectativa de quién nos ponemos? Cuánto nos aleja eso, cuánto me aleja de identificar y reconocer  mis propios deseos, mi propio pensamiento. No se puede aprender nada nuevo si no hacemos lugar a la digestión de los procesos. 

¿Cómo sostener la incerteza, la ignorancia como disposición epistémica, cuando el el sistema CyT impone un ritmo y un tiempo a los aprendizajes y una forma segura de avanzar? 

Qué gesto extraño el de creer que se puede poner ritmo al aprendizaje de un proceso social, disperso, fragmentado y móvil. ¿En qué momento la investigación se convirtió en  un punto de llegada en el que ser investigadore es no tener nada que aprender? ¿No es, acaso, eso mismo una falacia?

Hace un tiempo una amiga me dijo algo que me pareció muy triste. Me dijo que quería dedicarse a otra cosa. Ella, tan abierta y disponible a les otres, a no dejarse caer afuera de la sospecha. Tan entregada a pensar con otres, ella, tan herida. No entendí en su momento la fuerza que puede tener la sensación de "no estar a la altura", "sentirse fuera de lugar". 

Creo, de todos modos, que se trata de hacer propio el camino por el que queremos movernos. Y encontrar nuestros aliades, humanos y más que humanos. 





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