Conexiones
Abrir el sentido de las cosas, dejar que se muevan más allá del espacio asignado.
Desandar la semblanza rígida de la estructura para liberar los cimientos que, con tanta generosidad, abren la puerta a nuevas construcciones.
¿Qué otra cosa somos, además de nosotres?
Quizás somos un montón de fragmentos dispersos de aquello que nos conmueve a lo largo de la vida.
Mi amiga Geñi decía que estaba hecha de pedacitos de todas sus diversas y variadas pasiones: Artista, hija, madre, amiga, prima, hermana, docente, investigadora, con una curiosidad profunda e ingenua, una búsqueda cálida, amorosa. Sin embargo, ese pulso vital de estar presente en lo que la convoca, le trajo incontables malestares. Sentía que no estaba a la altura de esos amores, roles y amistades plurales, que tenía que priorizar alguna parte para poder encajar, que llegaba tarde a ciertas cosas, a ciertos vínculos. Cerca ya de despedir su tan corta vida, descubrió que eso era un don.
Si supiera cuán viva está en todas las cosas que la siguen nombrando y cuánta falta nos hacen sus conjuros para volver a encontrar un equilibrio -aunque siempre provisorio- entre lo que necesitamos y lo que deseamos, en esa búsqueda por la reciprocidad, tan necesaria para sostener(nos) y entregarnos a los vínculos y a las cosas...

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