La complejidad de ser con otres
Pensé que iba a ser más feliz.
Y mientras lo sentía, leí algo de una amiga de mi vieja que me hizo sentir alivio.
"no son los eventos los que nos hacen sufrir o alegrarnos sino nuestro punto de vista sobre ellos. Profundizar la tristeza o la alegria depende de nosotros."
Lo acompañaba con un árbol de durazno, ofrendando sus primeros frutos. Espléndidos, brillantes. Casi que podía sentir el perfume.
Lo simple. Siento que estoy perdiendo en este ceder, la magia de mi cotidiano.
Estoy intentando no ser tan radical.
¿Qué de todas estas escenas de las últimas semanas operan como anclas de la tristeza?
¿Cuál es el límite entre ceder para ser con otres y no perdernos?
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