La parábola imaginal
Juarroz, ese poeta que quiero tanto, escribió que la palabra es un modo de que el mundo diga mundo, la posibilidad de que el mundo diga a les humanes. "La palabra: ese cuerpo hacia todo. La palabra: esos ojos abiertos.". Tenía pocos años cuando lo leí por primera vez y, al día de hoy, vivo esa poesía vertical como una invitación al juego. La palabra es para mí un conjuro, una búsqueda, una forma de sostenerme en mí, de encontrar lo propio en esa vastedad que es el lenguaje y que otres me han legado pero también aprender a ir más allá de mí misma y hacer cuerpo de nuevas posibilidades. Pienso mucho en dejarme conducir por ese impulso; seguirles el rastro, dejar que se digan de otro modo o revelen su significado oculto. Ingold, un antropologo que me gusta mucho, decía que las cosas están vivas porque se filtran. Me gusta pensar a las palabras a partir de esa lente. Roma es Amor, ramo y también nombre propio cuando encuerpa a Omar. ¿Cuánto del mundo crean y expresan 4 letra...