Empieza como un jardín, el último de una serie de lugares escondidos . Pero avanza hasta convertirse en un sendero zigzagueante cada vez que el camino lo confunde y una raíz de árbol lo hace ir más profundo, más adentro en la tierra. El río baja por la montaña de pronto ya es un bosque, con las luces de los pueblos titilando a la distancia el humo de algunas chimeneas esparciendo ese aroma a leña y casa el corazón de un país tan minúsculo y el otoño que nos mira desde las hojas.